wuicon3.gif HISTORIA DE CRONOPIOS Y FAMAS wuicon3.gif

El siguiente texto es el principio del relato TÍA EN DIFICULTADES de Julio Cortázar.

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PARA HACER EL EJERCICIO... LEE EL TEXTO QUE SIGUE Y, DESPUÉS, SIGUE LAS INDICACIONES.

Espero que te guste y te ayude a repasar.



¿Por qué tenemos una tía tan temerosa de caerse de espaldas? Hace años que la familia lucha para curarla de su obsesión, pero ha llegado la hora de confesar nuestro fracaso. Por más que hagamos tiene miedo de caerse de espaldas y su inocente manía afecta a todos, empezando por mi padre, que fraternalmente la acompañar a cualquier parte, y va mirando el piso para que tía pueda caminar sin preocupaciones. Mientras mi madre se esmera en barrer el patio varias veces al día, mis hermanas recogen las pelotas de tenis con que se divierten inocentemente en la terraza, y mis primos borran toda huella imputable a los perros, gatos, tortugas y gallinas que proliferan en casa. Pero no sirve de nada, tía sólo se resuelve a cruzar las habitaciones después de un largo titubeo, interminables observaciones oculares y palabras destempladas a todo chico que ande por ahí en ese momento. Después se pone en marcha, apoyando primero un pie y moviéndolo como un boxeador en el cajón de resina, después el otro, trasladando el cuerpo en un desplazamiento que, en nuestra, infancia parecía majestuoso, y tardando varios minutos para ir de una puerta a otra. Es algo horrible....


¿QUIERES SABER CÓMO CONTINÚA Y TERMINA LA HISTORIA DE LA TÍA?

COMPLETA EL TEXTO DE LA COLUMNA DE LA DERECHA CON UNO DE LOS VERBOS INDICADOS, EN EL TIEMPO Y MODO CORRESPONDIENTE.

¡SUERTE!


CONTINUACIÓN...
Aquí tienes los verbos necesarios para completar el texto.
Atención: NO ESTÁN EN ORDEN

explicarrespondercaerse
yacercircularpasar

Varias la familia ha procurado que mi tía con alguna coherencia su temor a caerse de espaldas. En una ocasión fue recibida con un silencio que se hubiera podido cortar con guadaña; pero una noche, después de su vasito de hesperidina, tía condescendió a insinuar que si de espaldas no podría levantarse. A la elemental observación de que treinta y dos miembros de la familia estaban dispuestos a acudir en su auxilio, con una mirada lánguida y dos palabras: "¡Lo mismo!". Días después mi hermano el mayor llamó por la noche a la cocina y mostró una cucaracha caída de espaldas debajo de la pileta; sin decirnos nada asistimos a su vana y larga lucha por enderezarse, mientras otras cucarachas, venciendo la intimidación de la luz, por el piso y rozando a la que en posición decúbito dorsal. Nos fuimos a la cama con una marcada melancolía, y por una razón u otra, nadie volvió a interrogar a tía, nos limitamos a aliviar en lo posible su miedo; acompañarla a todas partes, darle el brazo y comprarle cantidad de zapatos con suelas antideslizantes y otros dispositivos estabilizadores. La vida siguió así y no era peor que otras vidas.

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