
Lee atentamente el siguiente fragmento de una obra de C.M. Gaite y fíjate bien en las construcciones en negrita (te ayudará en tu repaso). Para obtener el texto correspondiente a los puntos suspensivos, ordena las palabras propuestas abajo. Cuando finalices, haz click en el botón "Comprobar" para ver si tu respuesta es correcta. Se necesitas ayuda, haz click en el botón "Pista" para conocer la próxima parte de la frase.
De una a dos y de nueve a diez, a no ser que estuviera nevando, las amigas se arreglaban para salir a dar una vuelta y recalaban indefectiblemente en aquel centro de reunión, como si se metieran de una casa conocida, donde las puertas no daban al dormitorio o al comedor sino a otro tipo de locales más animados: tiendas, cafés y cines. Y se deslizaban pacífica y rutinariamente, cogidas del brazo, observando con más o menos descaro el comportamiento de los muchachos conocidos o desconocidos y hablando con ellos por lo bajo. Este encuentro puntual, que acabada volviendo familiares todas las fisonomías, se atenía a un ritual muy curioso. Por ejemplo, en la Plaza Mayor de Salamanca, las chicas paseaban en el sentido de las manecillas del reloj, mientras que los hombres lo hacían en el sentido contrario. Como quiera que el ritmo del paso fuera más o menos el mismo en ellos y en ellas, generalmente lento, ya se sabía que por cada vuelta completa a la plaza se iba a tener ocasión de ver dos veces a la persona con quien interesaba intercambiar la mirada y, hasta se podía calcular con cierta exactitud en qué punto se produciría el frugal encuentro. Los chicos que se acercaban a un grupo de amigas para "acompañar" a alguna de ellas, lo hacían cambiando de dirección. Por eso, si un muchacho por el que .......................................... o en aquel trecho hubiera decidido cambiar de sentido para acompañar a otra chica más afortunada. Texto adaptado
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